La diferencia entre precisión y confianza en una ubicación

Un punto con seis decimales no está mejor respaldado que una esquina descrita en palabras. Son dos propiedades independientes y conviene registrarlas por separado.

Foto de Santiago GarcíaSantiago GarcíaAutor en multas.ar
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Cruce de dos calles de un barrio argentino con luz de media mañana, cordones de granito, una columna de alumbrado y fachadas bajas al fondo.
Cruce de dos calles de un barrio argentino con luz de media mañana, cordones de granito, una columna de alumbrado y fachadas bajas al fondo.Ilustración generada con IA. No documenta el hecho relatado.

Dos actas describen el mismo hecho. Una dice “Avenida San Martín entre Sarmiento y Belgrano”. La otra muestra un punto con seis decimales sobre un mapa. La segunda parece más seria, y no hay ningún motivo para que lo sea: los decimales son una propiedad de cómo está escrito el dato, no de lo que se sabe sobre él.

Esa confusión es la que ordena este criterio. Una ubicación tiene dos propiedades que se miden aparte y que pueden moverse en direcciones opuestas.

Precisión es cuán chica es la afirmación

La precisión describe el tamaño del área que la ubicación abarca. Una provincia, un departamento, una localidad, un tramo de cuadra, un punto: cada nivel es una afirmación más estrecha que la anterior.

Bajar la precisión no vuelve falso un dato. “El hecho ocurrió en tal municipio” y “el hecho ocurrió en tal esquina de tal municipio” pueden ser ambas verdaderas al mismo tiempo; la segunda dice más. Subirla, en cambio, es gratis y engañoso: agregar decimales a una coordenada estrecha la afirmación sin haber averiguado nada nuevo.

Confianza es cuánta evidencia la sostiene

La confianza describe qué respalda esa afirmación, sea cual sea su tamaño. Pesan tres cosas: quién produjo el dato, cuánta ambigüedad tenía el texto de origen y con qué cartografía se resolvió.

El primero es el más importante. La Agencia Nacional de Seguridad Vial describe el acta única como el soporte que registra, entre otros datos, el lugar del hecho; ese lugar llega como texto. Una coordenada que la propia fuente publica tiene un respaldo distinto del de una que calculamos nosotros a partir de ese texto; esa distinción está desarrollada en coordenadas de una infracción.

El segundo es la ambigüedad del texto de origen. El servicio Georef normaliza y codifica, según su documentación, los nombres de las provincias, departamentos, municipios, localidades y calles del país. Cuando la frase del acta nombra una calle que se repite en varias localidades, lo que queda enfrente es un conjunto de lugares posibles y no uno solo. Que haya varios candidatos no cambia en nada la precisión de cada uno: todos pueden ser puntos igual de finos. Cambia la confianza, y la baja a cero mientras no haya con qué elegir entre ellos; qué se guarda en ese caso está tratado en direcciones que ningún mapa reconoce.

El tercero es la vigencia del insumo. Una calle renombrada o una traza rehecha después del hecho pueden hacer que la cartografía de hoy resuelva un texto de otra época hacia el lugar equivocado, con toda la precisión del mundo.

Los dos ejes se cruzan

De cruzarlos salen cuatro situaciones distintas:

  • precisa y sostenida, cuando la fuente publica el punto o el texto admite una sola lectura;
  • gruesa y sostenida, cuando sólo se conoce con certeza la unidad territorial;
  • precisa y sin sostén, cuando se eligió un candidato entre varios y se lo muestra como si fuera único;
  • gruesa y sin sostén, cuando ni siquiera la jurisdicción está clara.

La tercera es la peligrosa, porque es la única que se ve bien. Un punto en un mapa no dibuja su propio margen de error, y una celda con seis decimales tiene el aspecto de una medición. La interfaz transmite precisión con total naturalidad y no tiene forma de transmitir evidencia, salvo que se la escriba aparte.

La segunda, en cambio, suele estar subestimada. El anexo de códigos geográficos del Sistema Estadístico Nacional le asigna un código numérico propio a cada provincia y a cada departamento o partido del país. Poder decir “ocurrió en este partido” y escribirlo con ese código es una afirmación amplia, pero comparable entre fuentes y sin lecturas alternativas. No siempre alcanza para saber a qué organismo consultar —dentro de un mismo partido puede haber actas municipales y provinciales—, aunque acota la búsqueda sin fingir un detalle que nadie informó.

Cómo se registran separados

Cada ubicación guarda dos campos que no se mezclan: a qué nivel de resolución está expresada y de dónde salió, con su método, su insumo cartográfico y su fecha. Un punto derivado nunca hereda la autoridad del texto que le dio origen.

Cuando falta evidencia, la respuesta no es redondear. Achicar la precisión de un candidato equivocado deja un dato igual de infundado, sólo que más difícil de auditar. La coordenada queda vacía, el texto del lugar se conserva tal como lo publicó la fuente y la unidad territorial informada se muestra si se conoce.

Qué mirar en tu caso

Frente al lugar de un acta, separá las dos preguntas: cuán chico es lo que afirma y quién lo afirma. Si ves un punto en un mapa, fijate si la fuente oficial lo publica o si es una lectura de la dirección escrita; si es lo segundo, el dato válido es el texto. Y si el texto no coincide con dónde estuviste, lo que se discute ante el organismo es esa descripción del lugar, no el punto que un mapa dibujó a partir de ella.

Preguntas frecuentes

¿Más decimales en una coordenada significan más certeza?

No. Los decimales sólo describen cuán chica es el área que abarca el punto. La evidencia que respalda ese punto depende de otra cosa: quién lo publicó, si el texto del acta admitía una sola lectura y con qué cartografía se resolvió.

¿Una ubicación poco precisa sirve para algo?

Sí. Saber con certeza la unidad territorial donde ocurrió el hecho ya permite identificar la fuente que corresponde consultar, aunque no ubique la cuadra. Una afirmación amplia y sostenida es más útil que un punto exacto sin respaldo.

¿Por qué no redondean el punto cuando hay dudas?

Redondear achica la precisión, no repara la falta de evidencia. Si el texto del lugar admite varias lecturas, el problema no se resuelve mostrando menos decimales del candidato equivocado: la coordenada queda vacía y se conserva el texto original.

Fuentes consultadas 4 referencias
  1. Acta única de infracción (abre en una pestaña nueva) — Agencia Nacional de Seguridad VialConsultada el
  2. Servicio Georef de unidades territoriales (abre en una pestaña nueva) — Argentina.gob.arConsultada el
  3. Georef — API del Servicio de Normalización de Datos Geográficos (abre en una pestaña nueva) — Argentina.gob.arConsultada el
  4. Códigos geográficos del Sistema Estadístico Nacional (abre en una pestaña nueva) — Instituto Nacional de Estadística y CensosConsultada el
Datos y metodología
Alcance de la nota
Criterio interno para registrar por separado la resolución de una ubicación y la evidencia que la respalda, en actas cuyo lugar llega como texto de la fuente.
Unidad de análisis
El lugar informado por una fuente oficial para un acta determinada, con su resolución y su origen.
Cobertura
Vale para ubicaciones derivadas de texto con cartografía pública y para las que la propia fuente publica; no evalúa la exactitud del equipo que constató el hecho.

Limitaciones

  • La confianza se estima a partir del origen del dato y de la ambigüedad del texto, no de una medición de error en el terreno.
  • Una cartografía posterior al hecho puede resolver hoy un texto que en su momento designaba otro lugar, y eso no siempre es detectable.
  • Ninguna de las dos propiedades reemplaza al expediente: describen el dato publicado, no lo que resolvió la autoridad.

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